El mercado energético global está experimentando una revolución sin precedentes. Por primera vez en la historia moderna, las energías renovables como la solar y la eólica se han consolidado como la opción más barata frente al gas y el carbón, según el informe anual de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA).
Este hito marca un antes y un después en el modelo energético mundial. A lo largo de este artículo analizamos por qué las renovables han superado al gas en coste, cuáles son los países líderes, cómo afecta esto a la transición climática y qué oportunidades económicas y sociales se abren a partir de ahora.
Las cifras del cambio: renovables más baratas que nunca
IRENA ha confirmado que el 91% de toda la nueva capacidad renovable instalada en 2024 es más barata que las nuevas plantas de combustibles fósiles.
Principales datos del informe:
- El coste de la energía solar fotovoltaica ha caído un 89% desde 2010.
- El coste de la energía eólica terrestre ha bajado un 69%.
- La media global del coste por megavatio-hora (MWh) de energía solar es de solo $0.04.
- En comparación, la generación con gas natural puede costar entre $0.07 y $0.16 por MWh.
Este descenso continuo es resultado de la innovación tecnológica, el abaratamiento de materiales, el incremento de capacidad instalada y la presión por reducir las emisiones de CO2.
Países que lideran la revolución renovable
El descenso de costes ha acelerado la adopción de renovables en numerosos países. Algunos de los líderes en capacidad instalada y competitividad económica de energía verde son:
- China: el mayor inversor en solar y eólica del mundo.
- India: crecimiento récord en instalaciones solares rurales.
- Alemania y España: pioneros en transición energética.
- Chile: ejemplo de energía solar en el desierto de Atacama.
- Estados Unidos: expansión acelerada tras la Ley de Reducción de la Inflación.
Renovables vs gas: un duelo cada vez más desigual
Durante años, el gas natural se presentó como «energía puente» hacia la descarbonización. Sin embargo, la velocidad del desarrollo renovable ha hecho que esa narrativa pierda fuerza.
Ventajas de las renovables frente al gas:
- Cero emisiones directas.
- Costes predecibles y decrecientes.
- No dependen de mercados geopolíticos volátiles.
- Mayor aceptación social y política.
Por el contrario, el gas natural se ha encarecido debido a:
- Tensiones geopolíticas (como la guerra en Ucrania).
- Escasez de suministro.
- Subvenciones a combustibles fósiles cada vez más criticadas.
Palabras clave complementarias:
- fin del gas natural
- energías limpias frente a combustibles fósiles
Impacto económico: ahorro para gobiernos, empresas y hogares
El abaratamiento de las renovables no solo es positivo para el clima. También tiene enormes beneficios económicos:
- Gobiernos: pueden reducir subsidios a la energía fósil.
- Empresas: menor coste de producción = mayor competitividad.
- Ciudadanos: tarifas eléctricas más estables y accesibles.
IRENA calcula que el cambio a energía limpia podría ahorrar a la economía mundial hasta $1 billón anual solo en costes operativos.
Un impulso clave para la lucha climática
La caída del coste de las renovables refuerza los compromisos del Acuerdo de París. Con una energía limpia más barata que la contaminante, ya no hay excusas económicas para retrasar la descarbonización.
Beneficios climáticos:
- Reducción de gases de efecto invernadero.
- Mejora de la calidad del aire.
- Menor presión sobre recursos naturales.
La transición energética no solo es viable: ahora es también la opción más barata y sostenible.
Nuevos modelos de negocio y empleo verde
La irrupción de energías limpias está generando miles de empleos y nuevos modelos de negocio:
- Instaladores solares
- Mantenimiento de parques eólicos
- Especialistas en baterías y almacenamiento
- Consultoría y auditorías energéticas
Se estima que el sector renovable podría generar más de 38 millones de empleos directos e indirectos para 2030.
Conclusión: el futuro ya es renovable
La afirmación de que «las renovables ya son más baratas que el gas» no es una predicción: es una realidad actual. Esta transformación energética marca el inicio de una nueva era, donde el desarrollo económico y la sostenibilidad van de la mano.
El reto ahora es acelerar la adopción a escala global, eliminar barreras regulatorias y garantizar una transición justa y equitativa.